jueves, 23 de enero de 2014

Donante de sangre

Hace muchos años, cuando trabajaba como voluntario en un hospital de Stanford, conocí a una niñita llamada Liz quien sufría de una enfermedad extraña; aparentemente la única oportunidad de recuperarse era una transfusión de sangre de su hermano de 5 años, quien había sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad y había desarrollado los anticuerpos necesarios para combatirla.
El doctor explicó al hermano de la niña su situación, y le preguntó si estaría dispuesto a dar su sangre a su hermana. Yo lo vi dudar por sólo un momento antes de tomar un gran suspiro y decir:
"Sí, lo haré, si eso salva a Liz”.
Mientras la transfusión continuaba, él estaba acostado en una cama al lado de la de su hermana, y sonriente mientras nosotros lo asistíamos a él y a Liz, viendo retornar el color a las mejillas de la niña. Entonces la cara del niño se puso pálida y su sonrisa desapareció. Miró al doctor y le preguntó con voz temblorosa:
- "¿A qué hora empezaré a morirme?”. 
Siendo sólo un niño, no había comprendido al doctor; él pensaba que le daría toda su sangre a su hermana. Y aún así se la daba.

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
Independientemente de si esta historia pueda ser verídica o no, hay una realidad incontestable: los niños son el paradigma de la generosidad y son capaces de actos como éste y de muchos más. La cuestión ahora es:
  • ¿Qué le movió al hermanito de Liz hacer lo que hizo?. ¿Le importaba a él si su hermana era consciente o no de su sacrificio por ella?; ¿qué nos enseña esto?.
  • ¿Darías tu vida por la de otra persona?, ¿qué razones hallas para llegar a esa conclusión?. ¿Para qué dar la vida por los demás?.
  • Sin llegar a extremos de generosidad como la de este relato ¿qué gestos de generosidad ves que necesitan las personas con las que te relacionas a diario?; ¿qué necesitas para decidirte a emprender ese tipo de acciones?.
  • ¿A qué te comprometes hoy para crecer en mayor generosidad para con las personas con las que te relaciones?.

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